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Batallas de arco y caballo
Fue este modelo bélico el que permitió a Atila, Gengis Kan y Tamerlán sus formidables conquistas. De nada sirve poseer la mejor armadura o la más numerosa tropa, al enfrentarse a un enemigo que es capaz de diezmar al adversario a distancia, mientras retrocede. Fue de esta manera como los jinetes partos derrotaron a las legiones de Craso, o como los persas derrotaron a las legiones comandadas por Gordiano, Filipo el Árabe, Valeriano y Juliano el Apóstata.
De hecho, la historia de Asia verifica la superioridad bélica de los pueblos de las estepas sobre los ejércitos civilizados, hasta el advenimiento del arma de fuego. Hasta que el civilizado le opuso el cañón al jinete arquero, fue éste quien impuso su ley en el campo de batalla asiático. La única forma de evitar que el nómada aniquilara al sedentario fue mediante la construcción de ciudades fortificadas. (De ahí que en China se construyera posteriormente la Gran Muralla).
Armas de proyectil
En las batallas de la Edad Media, los arcos de todo tipo desempeñaban un importante papel. Se utilizaban como armas de ataque directo contra blancos individuales en el campo de batalla y durante los asedios. En algunos casos se usaban como armas de fuego contra un área determinada.
El disparo de proyectiles permitía causar bajas a distancia entre los adversarios. Los arqueros se utilizaban como tropas ligeras para mermar las fuerzas y minar la moral del ejército enemigo, causándole pérdidas antes del comienzo de la escaramuza. Si se lograba debilitar o afectar a las fuerzas enemigas, las posibilidades de ganar la batalla aumentaban.
Los arcos
Los arcos utilizados en la Edad Media eran de varios tipos: arcos de corto alcance, arcos compuestos y arcos de largo alcance. Los arcos de corto alcance medían entre 1 y 1,20 metros, y eran bastante sencillos de fabricar y manejar. Eran el tipo de arco empleado con mayor frecuencia. Tenían un alcance medio, exactitud y fuerza, y requerían una buena experiencia y un perfecto entrenamiento para que su utilización fuese efectiva. Leer el resto de esta entrada »
Arqueros contra Ballesteros
1º Los arqueros eran hombres libres, no siervos de gleba, recibían su salario a cambio de su trabajo, eran profesionales, normalmente se ligaban por generaciones a sus señores, traspasando hereditariamente este privilegios y obligaciones a sus hijos. Normalmente junto con los hombres de armas y escuderos formaban las guarniciones fijas de los castillos o casas fortificadas de los nobles. Esto que implica que eran altamente valorados por los nobles y temidos, pocas armas infligían tantas bajas a los nobles como las flechas de los arqueros, el amplio desarrollo ecnológico en flechas y puntas permitió un alto poder de penetración en cotas de malla o de escamas. Esta alta mortandad de caballeros y nobles hacia que en caso de victoria a los arqueros vencidos se les cortaran los dedos de la mano, para que jamás pudiera volver a tirar una flecha pero se les perdonaba muchas veces la vida.
2º Los ballesteros generalmente eran mercenarios, gente de baja estopa sin especialización ni adiestramiento especifico. La ballesta se consideraba un arma ruin y maldita, con gran potencia de penetración pero
poca precisión en tiro largo, escasa cadencia de tiro. Se utilizaba prácticamente a quemarropa para perforar las armaduras y por ello fue prohibida en lo concilio de Letren como tu bien indicas, pero solo las ballestas no los arqueros y por la sencilla razón : Cualquier villano puede acabar con la vida de un noble de alta cuna.
3º En la batalla de Crécy, los ballesteros genoveses con sus Paveses (auxiliares que portaban un gran escudo o paves, que protegía al ballestero mientras esta carga su arma) fueron arrollados por la filosofía de sálvese el que pueda y maricón el ultimo y una pequeña duda de haber sido traicionados ya que eran mercenarios y la caballería pesada francesa ataco entre el barro en un intento de continuar con una forma de guerra tradicional que hasta entonces había sido la reina, hasta entonces los poderosos destreros habían arrasado a su paso con sus pezuñas toda forma de vida, todos ellos fueron masacrados por los arqueros ingleses.
4º La ballesta a pesar de su prohibición en guerras cristianas siguió empleándose, sobre todo por las cruzadas (guerra contra el Infiel) además exigía muy poca preparación, en España por ejemplo fue muy empleada, más que el arco, ya que siempre estábamos a tortas con los moros y por la geografía y una forma de guerra basada en escaramuzas y pequeños altercados tipo guerrilla hizo muy popular esta arma y su uso se normalizo.
Este texto a sido sacado de un correo enviado a la lista “arqueros en la red” por José Luis Castillo
La batalla de Agincourt
En 1413, el joven, Enrique V, fue coronado Rey de Inglaterra y estaba determinado a expandir el poderío Ingles, y para ello reclamando el trono francés para la unificación de los reinos. En esa época, Francia sufría de inestabilidad política, culpa, en parte, de la ineficiencia del Rey Carlos VI. La nobleza francesa estaba dividida, por lo que los intereses de Burgundy estaban en conflicto con los del territorio francés de Orleáns. Los Burgundianos se aliaron con los Ingleses para derrocar al rey Carlos VI. Los ingleses vieron la oportunidad y formaron una fuerza expedicionaria con una gran flota y se lanzaron a capturar el puerto Francés de Harfleur. Desafortunadamente para Enrique, el sitio al puerto, tomo más tiempo que el esperado, desgastándose durante un mes, lo que es peor, la disentería redujo enormemente los activos del ejercito Ingles.

Enrique tenia una decisión difícil, desde el punto de vista militar, una retirada hubiera sido lo lógico, pero dejar Francia sin una conquista significativa, seria considerada una humillante derrota y la nobleza inglesa difícilmente, aceptaría brindar fondos para campañas posteriores. Leer el resto de esta entrada »
Guillermo Tell
Guillermo Tell sí fue un personaje real. Vivía en un cantón Austríaco, y por aquellas épocas (siglo XIV) era costumbre poner un poste en las aldeas pertenecientes a un gobernador o señor feudal, con una prenda -habitualmente un sombrero- que representaba el poder de aquel sobre sus súbditos; ante ese poste, los pobladores del lugar debían de hacer una reverencia como muestra de acatamiento. Parece ser, que Guillermo Tell -afamado arquero de su cantón- se negó a realizar dicho comportamiento sumiso, por lo cual Gessler, el despótico gobernador austriaco del cantón de Uri, le obligó a disparar una flecha a una manzana situada sobre la cabeza de su hijo. La historia cuenta que acertó a la primera oportunidad (de dos posibles). Hasta aquí los hechos contrastados.
La leyenda dice que que fue con un arco, pero parece más plausible (no por habilidad, sino porque era su hijo y pudo elegir) que fuera con una ballesta. También hay leyendas que dicen que con la flecha que le sobró mató al gobernador. Otras que le amenazó, y aunque fue detenido escapó y posteriormente lo mató. También se dice que con esa muerte inició el proceso de sublevación contra el imperio austriaco y consiguió la liberación de su cantón que posteriormente junto a otros, sería la actual Suiza.
La primera versión escrita de la leyenda apareció en una balada del siglo XV, que sirvió más tarde de base para el famoso drama Wilhelm Tell (1804) de Friedrich von Schiller y para la ópera Guillermo Tell (1829) de Gioacchino Rossini. Sin embargo, la leyenda carece de bases históricas. Entre los mitos y leyendas europeas existen cuentos que hablan de amos muertos por la certera puntería de tiradores expertos; la leyenda nórdica de Toki es un ejemplo más.