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El Sueño de África


Estas son unas breves notas de un viaje de caza a África, un safari en Namibia, de unos amigos que había soñado desde siempre con el imposible de despertar en África. Todos reservaremos en nuestra memoria un lugar importante para esos días en los que la luz, el olor, el viento en nuestras caras y la enorme abundancia de vida, dejaron una huella indeleble en nuestras almas de cazadores y de hombres. Como cazador viví la pasión de dedicar de 12 a 16 horas cada día a cazar, a ver la fauna, a respirar la oportunidad de vivir aquel momento, a abordar el acecho, el aguardo, el pisteo, vibrando en cada lance, sudando de pura emoción, viviendo desvelado las vigilias esperando la salida del sol arrullado por los mil sonidos de la noche. Pensé en mi familia, en mi esposa y en mi hija, en cómo se lo iba a contar todo, y me acordaba de mi arco. Mi arco dormido en España al que le negué este viaje. Como hombre, la reflexión sobre la vida, su origen y conservación, la dignidad del hombre ante la adversidad y su ridícula pequeñez ante la enormidad de un lugar donde nos hicimos cazadores y con ello humanos.

¿Por qué África como destino?

Tengo que aclarar que no me considero un “pureta” pero sí que deploro y me niego a practicar la caza con ventajas innecesarias. Ello me lleva a no cazar en fincas cercadas, sobre especies introducidas o exóticas, no ir a sueltas ni cazar animales de “plástico”. Para mi cazar es mucho más que matar; es ponerme en el sitio de la pieza e intentar ganarle la partida.

Digo esto porque dudé largo tiempo ir a África de caza. He leído a los clásicos de la caza africana (Boddington, Pallejá, Heminway, Tatay, Pondoro, etc.). Tengo y tenía la idea de cómo era la caza en el Continente Negro. Las lecturas y comentarios de cazadores recientes, de enormes homenajes, de cazas concentradas, en fincas cercadas, domeñadas, más o menos grandes, de especies tan dispares e imposibles como órix, sable y waterbuck me hacían rechazar la posibilidad de irme allí de caza. Pero por otro lado es tal el influjo que aquellas lecturas de mi infancia (Del monte Kenia a El Cabo, Al sur del Lago Chad, Las nieves del Kilimanjaro o White hunter, etc) que no pude resistirlo.

Debo decir que fue gracias a los comentarios de un colega y amigo, un hombre curtido en mil viajes de caza por todo el mundo, que me decidí a dar el gran paso. Me aseguró que en Namibia, y con alguna persona concreta, era posible plantearse si no un Safari como los de antes sí algo natural y limpio a la par que económico. Así contacté con Fredy, un gran personaje en todos los sentidos, y le comenté mi idea: quería combinar caza y conocer algo de su país, ver la naturaleza y cazar, pero sólo especies nativas en lugares donde no se practicase el “ranching”.

Esto del ranching consiste en que hay fincas denominadas “game farms” o granjas de caza, en las que se cría o repuebla con animales criados expresamente para ser cazados. En muchas ocasiones los animales ni han nacido en la granja, sino que proceden de otras, a veces tan alejadas que son incluso de otros países. En otras la diferencia es tan sólo una cerca que ellos, ignorantes de su destino se empeñan inútilmente en cruzar. Así es posible que en una hora se pueda cazar un waterbuck o antílope de agua, propio de zonas riparias, y un orix, propio del desierto de Namib y Kalahari. En condiciones naturales es absolutamente imposible. Llegan estas granjas a adquirir leones viejos a los zoológicos y circos para que un turista se dé el homenaje de hacerse con el pellejo de un viejo león de melena. Huelga decir que esto me horroriza.

Así las cosas Fredy me aseguró que no había problema que era posible. Cazaríamos con las mínimas ventajas, en fincas cuyas cercas no sobrepasasen el metro de altura y sólo sirvieran para contener al ganado.

En Namibia la mayoría del territorio tiene algún aprovechamiento ganadero con vacas cruzadas de cebú, ovejas de razas nativas como la Damara, y cabras. Pero es una ganadería poco eficiente por la carencia de agua. Las especies locales de rumiantes son por el contrario muy eficientes en el uso de los recursos, pudiendo soportar -sobre todo el orix y springbok- la enorme sequía de aquel territorio.

Otra gran cosa del planteamiento de este viaje es que me sacudí de encima a cualquier intermediario, tanto en la gestión de los billetes de avión como en la compra del paquete de caza. Aún es posible obtener mejoras, pero eso lo acaba dando la experiencia. De este modo conseguí para mi y un par de amigos un safari bastante asequible, y lo que es mejor, con una nivel de calidad excepcional.

Decía al principio que no me llevé el arco… pues cometí un enorme error. Y no me lo llevé porque no quería caer en la trampa de los atajos. No quería ir a un blind horas y horas, esperando a que un kudu viniera a comer alfalfa a mis pies o pensar que el faco estuviera medio domesticado cuando le fuera a soltar la flecha. No sé… después de algunos comentarios y de muchos de los videos que he visto de África se me ponían los pelos crespos. ¡Y eso que algún amigo no callaba de incitarme a echar el arco! En su lugar me llevé mi rifle y una vieja escopeta paralela curtida en mil batallas.

Toda una experiencia: La magia de África.

La experiencia ha sido… uff… difícil de explicar. Supongo que más de uno ya ha estado allí y habrá visto de todo o casi de todo, pero para mi ha sido un sueño… El sueño de África (jejeje… otro libro sobre África leído, éste de Javier Reverte).

He tenido la fortuna de poder ver leones, leones de verdad. De verlos cazando un spingbok a unos 30 metros de mi posición y luego comérselo mientras otros 8 leones, entre cachorros y adultos se solazaban a nuestro alrededor.



He vivido la magia de la luz en el Veld en la zona central del Namibia, en el desierto del Namib y en las zonas de sabana próximas al Kalahari.


He podido ver la enorme diversidad que es capaz de albergar un paisaje árido, en el que el agua es un tesoro.

He podido oir y ver la magnificencia de un mundo que creía imposible y condenado a la TV.

Los he visto muy de cerca, salvajes, enormes, poderosos.


He visto la enorme desolación del desierto, la vida sin agua, he sentido el temor a la soledad, la nausea al vacío. Pero también e visto como surge la vida, como palpita en sus arenas.

Y hemos podido cazar animales libres, esquivos, difíciles a pesar de abundantes.

Facocheros, sólo machos, escasos y muy, pero muy listos. Los machos tenían usía.

Al animal más orgulloso de África: el kudu.


Al más duro y listo aunque abundante: el orix. De nuevo sólo machos.


A algunos de los más pequeños y graciles como steenbok y duiker. Creo que son ambas especies muy adecuadas para el desafío del arco.

Hubo más -hartebeest, springbok, cebra, gato salvaje, gallinas de guinea, ortegas, cordornices, francolines, tórtolas- pero no os aburro.

Una vez allí y con la serenidad de haber visto lo que vi, siento no haber llevado mi arco recurvado. La caza menor -conejo, liebres, gallinas de guinea, francolines y tórtolas- son cazables tanto en recechos como en aguardos. Con un guía bueno -como el boer que me acompañó, que era también arquero- es posible afrontar recechos en los que nos coloquemos a 30 metros de un orix – cacé el orix a unos 20 metros después de un rececho de infarto- o un kudu. En las esperas, sabiendo plantearlas creo que no es difícil poder disparar a un faco -si uno no es muy selectivo, eso sí- a 10 metros (el mio lo cacé a esa distancia más o menos). Como dije, steenbok y duiker, recechando despacio por el “bush” no es complicado situarse a menos de 15 metros.


Veo mucho más difícil poder tirar a un springbok o un hartebeest sin utilizar un blind y alguna forma de atraerlos. Los encontré recelosos y esquivos. Siempre en rebaños y al final son muchos los ojos vigilantes.

Apuntes sobre detalles de la caza en Namibia.

Muchos piensan que en el sur de África sólo se caza desde un coche, allí llamados “truck”. El Veldt es complicado. Todo pincha y ver a distancias de más de 200 metros es casi imposible. De ahí que te veas en la necesidad de utilizar esos vehículos. El problema es que a África se suele ir ya con cierta edad y en esto del arco, a pesar de vender que es un desafío, hay mucha gente que quiere facilidad. Creo que África da abundancia, eso quiere decir oportunidades, facilidad es otra cosa. El asunto es dejar claro que te quieres bajar y cazar a pie. Ellos saben hacerlo y lo hacen muy bien. Es muy curiosa la reacción de los orix o los hartebeest ¡Ellos son los que te intentan caza a ti! Desde que te ven su huida consiste en ganarte en aire, colocarse a tu espalda. Se saben así más seguros. Por eso la técnica de caza a pie es distinta a la que normalmente afrontamos aquí. Evitar el ruido es casi imposible. Se trata más de atajarlos en su ruta trazando un arco inverso a su avance.

Es posible cazar con auténticos bushmen. Me relataba Werner, el hijo de Fredy y también PH, una anécdota. Estaban en el Kalahari intentando cazar leopardo y eland. Charlaban con el cliente sobre lo complicado que era aproximarse en ese medio a la fauna. Mientras el bushman que les acompañaba permanecía como ausente. Fredy le tradujo la conversación y le preguntó su opinión. En esa zona del Kalahari domina la vegetación el camel thorn tree, una especie de acacia con enormes espinas que vertebra la alimentación de buena parte de la fauna. Es un árbol cuya hoja alimenta entre otros al duende gris del bush: el kudu.

Aquel pequeño bushman decidió que aquellos blancos necesitaban una lección. Se levantó, pidió Fredy y al turista que le acompañasen. Se asomaron a un alto y otearon hasta ver un macho solitario de kudu. cuando lo vió el bushman se despojó de lo poco de ropa que llevaba, tomó una navaja roñosa, desgastada de mil veces afilada, y se introdujo en el bush, descalzo y en pelota picada. Al poco Fredy vio al kudu pegar un respingo y arrear a correr. El turista se sonrió; el bushman se había tirado un farol. El pequeño hombre del bosque apareció como por ensalmo, serio como son ellos, en su mano derecha la navaja abierta y en la izquierda el rabo del kudu.

Por cierto, estuve viendo arcos y flechas de los bushmen. Son como de risa. Los arcos diminutos y las flechas muy rústicas. Cazan por aproximación, ahí no hay un tiro rígido posible a más de 8 ó 10 metros, incluso menos. ¡si oyeran nuestras cavilaciones sobre IBO, ftps, etc!

Los animales del bush tienen auténticas corazas para poder vivir entre tanta espina. ¿Cómo es posible abatir un orix o un eland con un arco de juguete? La solución es la raíz de la moringa. Su savia es altamente tóxica, un veneno neurotóxico mortal a dosis bajas. Con ello impregnan las puntas de caza. una leve herida en cualquier parte del cuerpo ocasiona la muerte de la pieza. Luego cortan algo de la carne de alrededor, la desechan y se comen el resto.

Los Bushmen nunca cazan piezas grandes, salvo con ocasión de fiestas y convites. Sus presas habituales son el steenbok y el duiker. Raramente cazan un eland que pesa 700 kg. Es un desperdicio. Nunca cazan nada que no se vayan a comer. Son maestros insuperables en el seguimiento de huellas.

Para la caza del leopardo por lo visto no hay nada como un bushman y dos o tres perrillos. El pequeño hombre del bosque sigue la huella del gato. Si el gato de percata o ha vivido esto antes será él el que empiece a cazar, de ahí que sea importante finalizar con éxito el lance. Cuando el bushman sabe- y nadie sabe el porqué- que el leopardo está cerca suelta a los perrillos que pronto acosan e inmovilizan al gato. Es momento de correr como un poseso. El tiro no es difícil, tan sólo contener los nervios.

Otra cosa interesante de estos hombrecillos. Su organización social es muy elemental: un núcleo familiar con dos o tres hombres cuatro o cinco mujeres y algunos chiquillos. Estos son su mayor riqueza. De ahí que las armas, en especial las flechas nunca estén cerca de donde ellos viven. Permanecen escondidas, por lo general colgadas de algún árbol alejadas del punto en que en ese momento estén viviendo.

La lástima es que los Bushmen se mueren. El gobierno de Bostwana, donde vive la mayoría limitó en el pasado de forma severa sus derechos de caza en el Kalahari. Parece que ahora se ha replanteado el problema, para muchos no hay marcha atrás. Muchos se entregaron a una vida impropia y occidental. Acabaron en el abismo del alcohol que devora a África, el VIH y el olvido de las viejas tradiciones. Sabe mal ver a un pequeño hombre del matorral vistiendo un uniforme de camarero rodeado de enormes matebeles. Diez o quince años han hecho un mal enorme que ni siquiera las sucesivas invasiones bantúes habían logrado. Una lástima.

África ha sido una revelación, no sólo por la caza sino por la vida, por la forma de vida de los hombres y por la abundancia de su fauna. Un sueño. El sueño de África.

Stag

Zimbabwe 2 en 1

El titulo del articulo viene a cuento porque es un resumen de dos safaris con arco en Zimbabwe, el primero tuvo lugar en 1997 y el segundo el pasado agosto. Los relato juntos porque tuvieron lugar en la misma zona y con el mismo profesional. Espero que entretenga y además que sirva de “aviso a navegantes”.

1º PARTE

16 de Agosto.-
Después de un viaje bastante relajado y un susto porque no aparecían dos maletas que contenían los arcos llegamos a Harare los tres componentes del safari: Gonzalo, mi hermano Jorge y yo.
Llevamos únicamente arcos para realizar la cacería como es costumbre en nosotros.
Gonzalo lleva un arco de poleas y un recurvado. Jorge y yo llevamos dos recurvados de aproximadamente 60 libras y un longbow de repuesto de la misma potencia.
En el mismo aeropuerto nos recoge Wynand y salimos sin perdida de tiempo a la concesión.
Por el camino hablamos por los codos y preguntamos sobre el país, la zona de caza y como está de animales.

En la conversación sale a relucir el tema de la eficacia del arco como arma de caza. El cazador profesional no lo tiene del todo claro.
Yo por mi parte no tengo ninguna duda, personalmente hemos cazado con arco en Canadá, Australia, Africa y por supuesto en España y hemos tenido la suerte de abatir con arco bastantes animales, entre ellos algunos conocidos por su tamaño y resistencia. además de este otros cazadores han tenido la oportunidad de abatir hasta elefantes y rinocerontes por lo que su efectividad queda fuera de toda duda
Nada mas llegar desembalamos todo, probamos los arcos y nos llevan a cada uno a un puesto de árbol.
En cuanto se alejan y me dejan solo me organizo las cosas aunque todavía estoy “groggy” debido al viaje y al repentino cambio de escenario en tan poco tiempo. Ayer estaba trabajando y hoy estoy en Africa cazando (inconvenientes y ventajas del ritmo de vida que llevamos).

Nada mas colocarme en el puesto me di cuenta que era bastante viejo y en cuanto desplazaba el peso del cuerpo cruja que era una “delicia”. Para rematar las distancia a la piedra de sal era de unos 25 metros – algo larga para mi distancia optima de tiro.

A la hora y media me entra un “faco” bastante decente pero no se me pone en buena posición y renuncio a tirarle. Vienen a recogernos al anochecer y nos reunimos en el campamento, no hemos tirado ninguno de los tres pero no nos preocupa, acabamos de llegar y tenemos diez días por delante.
Antes de cenar queda tiempo de inspeccionar el campamento. Esta muy bien preparado y tanto Wynand como su mujer Lynda son muy agradables.

17 de Agosto.-
Nos levantamos a las 5.30, desayunamos y cada uno a su árbol.
Cuando llevo tres horas de espera me entran dos facos uno de los cuales es bueno, Cuando por fin se ponen en buena postura y me dispongo a tirar un inoportuno crujido del puesto les hace ponerse pies en polvorosa y yo me quedo descompuesto y sin novia. Hasta el mediodía no veo nada mas y vienen a buscarme para comer. Comemos y vuelta al puesto. Tengo una tarde entretenida con los facos, veo algunos pequeños y otros representativos pero no colaboran y no les puedo tirar.

A ultima hora me entra uno grande y cuando se coloca en buena posición suelto la flecha y! pego en una rama con la pala del arco! La flecha se desvía y se clava sin fuerza en el talón del faco. En ese momento tengo un “cariñoso” recuerdo para el que ha hecho los puestos, además de sacar un ruido infernal cada vez que cambias de postura son tan pequeños y tienen tantas ramas que hay que hacer filigranas para poder tirar. Como se ha hecho muy tarde mañana al amanecer vamos a rastrear pero estoy convencido que no lo vamos a encontrar.

Por la noche en el fuego de campamento Wynand me dice que no me preocupe que tienen un rastreador muy bueno y que es posible que lo encontremos.

18 de Agosto.-
Nos levantamos al amanecer y voy con Kenny (el rastreador) a seguir el rastro de ayer.
Lo encontramos y a pesar de seguirlo cerca de una hora al final desaparece y lo perdemos. Kenny es un buen rastreador pero no se pude hacer milagros. A la vuelta al coche vemos un faco cojeando en la lejanía – no me extrañaría que fuese el de ayer.

Al final como he hecho sangre he tenido que pagar el faco a pesar de que era una herida superficial y fue debido a una mala construcción del puesto pero el que manda manda.

Como aun es temprano me llevan a otro puesto y ahí casi me caigo de culo. Es un puesto altísimo y la piedra de sal esta cerca de la base del tronco por lo que la postura de tiro es malísima.

Me dejan solo y a las dos horas me entran dos facos buenos. Cuando el mayor se pone debajo le hago un tiro casi vertical y la flecha se le clava en el omoplato como una banderilla a pesar de que tiro con 60 libras y flecha de 600 grains.

Al rato aparecen los rastreadores y no encontramos ni gota de sangre, cosa que no me extraña nada dado lo vertical del flechazo y la ausencia de agujero de salida.
Buen comienzo: dos facos pinchados y ninguno recuperado.

19 de Agosto.-
Nos levantamos temprano, como siempre y hace un frío del carajo, tanto que hay escarcha.
Después de desayunar vamos a una zona nueva que aun no hemos visto.

Llegamos después de una hora de todo-tereno y vemos que los puestos están sin preparar y los hacen sobre la marcha. Ni que decir tiene que esto ya empieza a escamarme. O los animales aquí son tontos o, los que están haciendo el tonto somos nosotros. No creo que con todo el escándalo que arman preparando los puestos quede un animal tranquilo en varios kilómetros a la redonda.

Hacemos de tripas corazón y nos colocamos cada uno en un puesto.

Pasan las horas y como era de suponer ninguno de los tres hemos visto nada a excepción de Jorge al que le entraban unas cebras pero al ver una piedra de sal que habían colocado los “constructores de puestos” salieron corriendo y posiblemente lo sigan haciendo.

A la tarde cambiamos de sitio y paso un rato entretenido: casi me entra un chacal. , veo facos aunque ninguno grande, veo unos gansos preciosos, y casi tiro a una gallina de guinea aunque ella me ve antes. ! Con las ganas que les tengo¡

20 Agosto.-
Volvemos a los puestos que hicieron ayer para ver si se ha tranquilizado la zona. Cambiamos de puesto entre nosotros para no repetir los de ayer. El plan es estar todo en dia en el árbol a ver si asi conseguimos tirar en condiciones.

A media mañana siento una necesidad urgente y me bajo del árbol para alejarme unos cientos de metros y aliviarme. Cuando voy a volver veo en la lejanía un rebaño de impalas y como ya estoy aburrido de tanta espera infructuosa me decido a hacerles un rececho.

Después de casi una hora consigo colocarme a unos cuarenta metros pero aun sigue siendo demasiado. Me arrodillo a esperar acontecimientos y al rato cambian de careo y empiezan a cercarse, en cinco minutos me veo a menos de 20 metros del rebaño pero el macho grande esta tapado con un matorral a menos de 15 metros. Justo en el momento que se empezaba a destapar cambia el viento y salen todos pegando unos botes espectaculares.

No he conseguido tirar pero por lo menos he disfrutado con el rececho.
Vuelta al árbol y pasa el dia viendo algunos facos e impalas pasar pero muy lejos y no se acercan al puesto.

A ultima hora vienen a recogerme y vamos a por Gonzalo. El dia ha sido muy caluroso y he pasado bastante sed con el agua que me dejaron ya que era poco mas de un litro para todo el día. Cuando llegamos donde Gonzalo su cara es todo un poema, aparte de no ver nada en todo el día se olvidaron de dejarle agua y el pobre esta casi deshidratado.
Jorge tampoco ha hecho nada.

21 de agosto.-
Aburrido de hacer esperas en puestos nada tomados le digo a Wynand que prefiero ir a recechar. Vemos eland, Kudu, Impalas, facos, cebras duiker pero todo a bastante distancia. Con las cebras nos acercamos bastante paro al final nos ven y escapan. Mas tarde me pongo a buena distancia de un Kudu pero tiene la zona vital tapada con unas ramas y tengo que renunciar.

Gonzalo ha tirado un faco a primera hora y le a atravesado, al rato ha vuelto a la charca con la flecha asomada a aun costado y Gonzalo le ha tirado otra dándole bien. Cuando han llegado los rastreadores han seguido el rastro hasta una madriguera donde se ha refugiado el faco.

Sin saber si estaba muerto o vivo, uno de los rastreadores se ha metido en el estrecho agujero con considerable riesgo ya que si llega e estar vivo podía arrancarse y llevarse al rastreador por delante. La madriguera es muy profunda y no consiguen verlo. Asi que vuelven con palas y empiezan a excavar pero ni por esas. Al final lo dejan para el dia siguiente.

22 de agosto.-
Una vez mas el amanecer es espectacular.
Vamos a otra zona y se repite lo de construir el puesto en el mismo momento por lo que mi esperanza de coger algo se desvanece.
Pasa el dia sin pena ni gloria. Lo único bueno es que han recuperado el faco de Gonzalo.

23 de Agosto.-
Hago la espera en un puesto son una charca en la que dicen hay un cocodrilo. Yo no lo veo, lo que sí hay son muchas huellas de elefante en la orilla.

Me entran unos cuantos facos pero ninguno colabora y no puedo tirar.
A la noche nos recogen y nos llevan al campamento a cenar.

En cada plato tenemos solo una naranja y nos dicen que hasta que no queda carne cacemos y hasta que no cacemos nada que no hay mas para comer. ! Encima cachondeo¡.

24 de Agosto.-
Hoy estreno puesto, por lo menos lo hicieron ayer. El tiempo pasa y cada ver tengo menos ganas de escribir en el diario, apenas dormimos y estamos todos los días probando sitios. Me quedo dormido pensando en que los puestos los debían de haber hecho con mucha mas antelación y en sitios querenciosos.

Al rato me despierta un vendaval que me hace agarrarme al árbol, paso asi casi media hora porque se han llevado la escalera en la que me subí al puesto y el tronco del árbol está lleno de espinas además de que la altura es considerable y no puedo bajar hasta que vuelvan los otros.

Afortunadamente como vino el viento se fue y queda una tarde serena en la que puedo comprobar la eficacia del mosquitero contra unas abejas minúsculas que intentan meterse en oídos, nariz y boca. No pican pero incordian bastante.

Vienen a recogerme para comer.
Hoy vamos a hacer un pic-nic en la orilla de un lago precioso, en el que probamos a pescar y cogemos un pez-tigre.
A la tarde Jorge le sac

de a un faco bonito pero a pesar de ir varios rastreadores con él a buscarlo no lo encuentran.

25 de Agosto.-
Ultimo dia completo de caza y Jorge y yo estamos aun sin cobrar nada. Lo peor es que viendo como tienen preparados los puestos no tenemos grandes esperanzas.

Pasamos la mañana demasiado tranquilos y nos vienen a recoger para comer.

Wynand trae un babuino que ha tirado con el rifle y quiere que le tiremos con los recurvados porque creo que en el fondo no se fía de la penetración.

Aun no está convencido de la eficacia de los recurvados y los rastreadores tampoco se lo creen mucho por las caras que ponen. Cuando ven que atravesamos el babuino sin dificultad incluso rompiendo las costillas ya es otra cosa. Nos felicitan y se quedan más tranquilos asi que pasamos la prueba con sobresaliente.

Después de comer vuelta al puesto a meditar. A media tarde me entran unas gallinas de guinea largas y les hago un tiro largo rozando a una pero solo la rozo y le quito plumas. A ultima hora entran cinco facos en fila, el último el más grande, pero no terminan de acercarse, la luz ya empieza a fallar y me arriesgo y le hago un tiro largo pero tengo la suerte de engancharle bien y le oigo como va pegándose con todo, por lo que tengo esperanzas de encontrarlo. A la media hora me bajo del árbol y me pongo a seguir el rastro porque casi es ya de noche.

No tengo que trabajar mucho, esta muerto a cuarenta metros con un flechazo en el corazón. Tiene unos bonitos colmillos. Vienen a recogerme ya de noche cerrada, se les había hecho un poco tarde porque Gonzalo había cazado un Duiker. Cenamos ya mas relajados y lo celebramos.

26 de Agosto.-

Ultima oportunidad. Al mediodía tenemos que salir para coger el avión asi que disponemos de unas horas y las pensamos aprovechar.

Me coloco en el puesto para las 6:30. A las 9.10 entran cuatro facos y cuando el más grande se me pone a tiro suelto la flecha y le doy en la paletilla.

Parece mentira, diez días sin rascar bola y en las ultimas 24 horas me desquito.

Al rato voy a buscar el rastro. No es muy abundante pero se puede seguir. Llega un momento en que lo pierdo y empiezo a hacer círculos para ver sí lo corto. El resultado es que aparte de perder el rastro me pierdo yo, y en un momento me llego a preocupar porque si no encuentro el sendero podemos perder también el avión.

Recapacito y recuerdo que cuando estaba en el puesto el sol me estaba dando desde la derecha asi que ya tenia un punto de referencia, me hago un mapa en el suelo y deduzco la direccion a la que he de dirijirme. Al rato encuentro el sendero. Vienen a recogerme y les cuento lo del faco. Como ya no queda tiempo me dicen que ya lo buscaran ellos y si lo encuentran nos lo mandan con el resto de los trofeos.
Salimos disparados, hacemos compras de última hora para la familia y cogemos el avión por los pelos
En el viaje de vuelta tengo tiempo de hacer un repaso mental a los acontecimientos y aprender de la experiencia para la próxima vez.

Pero eso es ya otra historia…..

Por Bushman